Mostrando las entradas con la etiqueta Domingo de Ramos. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Domingo de Ramos. Mostrar todas las entradas

lunes, 6 de abril de 2020

Con los pies calzados con el Evangelio (cf. Ef 6,15) #QuedateEnCasa


Path Rocha (USA, 1959 – viviente), Dance Sister Dance


Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo Según san Juan 
(12, 1 – 11)

1 Seis días antes de la Pascua, Jesús volvió a Betania, donde estaba Lázaro, al que había resucitado. 2 Allí le prepararon una cena: Marta servía y Lázaro era uno de los comensales. 3

María, tomando una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, ungió con él los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. La casa se impregnó con la fragancia del perfume. 

4 Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dijo:
5 «¿Por qué no se vendió este perfume en trescientos denarios para dárselos a los pobres?».
6 Dijo esto, no porque se interesaba por los pobres, sino porque era ladrón y, como estaba encargado de la bolsa común, robaba lo que se ponía en ella. 7 Jesús le respondió: 
«Déjala. Ella tenía reservado este perfume para el día de mi sepultura. 8 A los pobres los tienen siempre con ustedes, pero a mí no me tendrán siempre». 
9 Entre tanto, una gran multitud de judíos se enteró de que Jesús estaba allí, y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado. 10 Entonces los sumos sacerdotes resolvieron matar también a Lázaro,11 porque muchos judíos se apartaban de ellos y creían en Jesús a causa de él.

🙏🙏🙏

El día siguiente haber acompañado Jesús en su entrada triunfal en Jerusalén y, al mismo tiempo, el día siguiente haber escuchado una primera vez el cruel relato de su pasión la Iglesia non invita contemplar el tierno gesto de una mujer que – recibiendo a Jesús en su casa – le unge los pies. 
Era costumbre en el mundo antiguo recibir el huésped lavando su pies sucios por el camino y muchas veces heridos. No es esto lo que María hace. Esto ya había acontecido, Jesús ya estaba en la casa sentado a comer con los compañeros de aquella comida. 
Lo que María hace es un gesto totalmente gratuito. Judas no entiende, Jesús lo entiende muy bien. El perfume que María utiliza era un ahorro. No deja a Jesús algo de poco valor sino lo mejor que tiene. Ella que en otra pagina del Evangelio había escuchado el maestro decirle que había elegido la mejor parte que no les será quitada (Lc 10, 42) una vez mas es confirmada por Jesús en su gesto generoso. Su gesto tiernamente femenino despreciado por Judas es valorado por Jesús y se transforma en un icono del Evangelio mismo. El Evangelio es anuncio del amor de Dios que estamos llamados a imitar. María lo entendió y lo vivió, Judas lo rechazó. 
Les dejo como comentario una pintura de Path Rocha: 


una señora se calza sola imaginamos por como viste y lo que le rodea para ir a un baile. 
En el cuento de la Cenicienta es un príncipe que calza la pobrecita para que llegue a ser princesa. Jesús – príncipe de la paz – se deca descalzar por María para que sus píes sean aliviados pero, al mismo tiempo, elogiando María la hace apta a calzarse y caminar por si sola porque el Maestro no lo tendremos siempre pero sí a alguien que necesita el aliento para que sus pasos no flaqueen o se fe no desfallezca como tristemente pasará a Judas. 
Mejor terapia en contra todo machismo es Jesús que elogia a María no Judas que la critica. 

domingo, 5 de abril de 2020

#QuedateEnCasa - Entramos en la Semana Santa escuchando que el mismo Jesús nos extraña




 

















Domingo de Ramos
(5 de abril de 2020)
Mt 26, 3 – 5. 14 – 27, 66.

No se acostumbra predicar en el domingo de Ramos. La lectura de la palabra de Dios es muy amplia y sobretodo su mensaje tan claro que parece casi disminuirlo sumando palabras humanas. 

En este año tan especial en el cual celebraremos la Pascua sin reunirnos me atrevo a decir (mejor escribir) algo también hoy domingo de ramos. 

El amplio relato de la pasión nos acompaña desde la familiaridad de la ultima cena pasando por el ansia y los miedos del proceso hasta la angustia de las horas de la cruz para terminar – como en un descanso de los sentimientos con el gesto piadoso de quien sepulta a Jesús. 

Me gustaría quedáramos un rato en la última cena. Es un relato que conocemos casi de memoria por escucharlo en todas las Misas cuando junto con la invocación al Espíritu Santo repite la presencia de Jesús mismo en el pan y en el vino. 
Terminadas las palabras sobre el cáliz que escuchamos en toda Misa san Mateo (como también Marcos) guarda una otra frase de Jesús: 

Les aseguro que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta el día en que beba con ustedes el vino nuevo en el Reino de mi Padre. 

Entendemos muy bien lo que significa. 

Totalmente cociente de vivir la vigilia de su pasión Jesús sigue fortaleciendo su discípulos en la esperanza. La familiaridad de aquellas horas de la última cena será trágicamente rota por la captura de Jesús. 
Además de una nueva clase de esperanza escuchamos en estas palabras la esperanza misma del hombre Jesús. 

Jesús sabe que el Padre-Dios no se olvidará de su elegido, no se olvidará de su Hijo. En su predicación Jesús hablaba sobre el Reino de Dios. Mateo muchas veces lo transcribe reino de los cielos ahora Jesús dice Reino de mi Padre. El reino (o sea la cercanía de Dios) es la cercanía de un Padre, es la cercanía del Padre de Jesús. En el reino del Padre de Jesús está preparado un banquete del cual todas nuestra comidas no son que una sombra. En el banquete del reino del Padre-Dios habrá un vino nuevo mejor que lo Jesús donó a los novios de Caná de Galilea (Jn 2). En el Reino del Padre-Dios habrá comidas mas ricas de las que imaginamos acompañaron el ternero gordo que el padre de la parábola (Lc 15) hace preparar. 

Un detalle mas: hasta el día en que beba con ustedes. La esperanza de Jesús es personal pero no exclusiva. Esta llegada al Reino del Padre-Dios nos hace pensar en la resurrección. Jesús parece decir que no se podrá cumplir todo hasta que nosotros también no hayamos llegado al Reino del Padre de Jesús que es el Padre Nuestro. Si en una comida festiva ninguno se sienta y come hasta que llegan los festejado en la comida festiva del Reino del Padre-Dios ninguno se sienta y come hasta que no llegue el ultimo invitado. 
La emergencia sanitaria nos obliga a celebrar la Pascua sin reunirnos. Seguramente lo extrañamos. Entramos en la Semana Santa escuchando que el mismo Jesús nos extraña. Su última cena guarda la promesa de su eterna presencia entre nosotros pero al mismo tiempo nos recuerda que Jesús nos espera, nos extraña. En la cruz se sintió abandonado por muchos, Jesús es hombre de esperanza confía que va a llegar el día en el cual nos encontraremos de vuelta. 

Como discípulos de Jesús no podemos que ser hombres y mujeres de esperanza.