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jueves, 30 de abril de 2020

ORACIÓN DEL ROSARIO en la pandemia de COVID-19 (Mayo 2020)



Hace CLICK en las imágenes y encontrarás como rezar el Rosario (Imágenes de arriba)
o donde escuchar el Rosario (Imagen de abajo).

Al final del ROSARIO ofrece una 
entre estas dos oraciones 
propuestas por el papa Francisco:

Oración a María
Oh María,
tú resplandeces siempre en nuestro camino
como un signo de salvación y esperanza.
A ti nos encomendamos, Salud de los enfermos,
que al pie de la cruz fuiste asociada al dolor de Jesús,
manteniendo firme tu fe.
Tú, Salvación del pueblo romano,
sabes lo que necesitamos
y estamos seguros de que lo concederás
para que, como en Caná de Galilea,
vuelvan la alegría y la fiesta
después de esta prueba.
Ayúdanos, Madre del Divino Amor,
a conformarnos a la voluntad del Padre
y hacer lo que Jesús nos dirá,
Él que tomó nuestro sufrimiento sobre sí mismo
y se cargó de nuestros dolores
para guiarnos a través de la cruz,
a la alegría de la resurrección. Amén.

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios,
no desprecies nuestras súplicas en las necesidades,
antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.

Oración a Maria
«Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios».
En la dramática situación actual, llena de sufrimientos y angustias que oprimen al mundo entero, acudimos a ti, Madre de Dios y Madre nuestra, y buscamos refugio bajo tu protección.
Oh Virgen María, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos en esta pandemia de coronavirus, y consuela a los que se encuentran confundidos y lloran por la pérdida de sus seres queridos, a veces sepultados de un modo que hiere el alma. 
Sostiene a aquellos que están angustiados porque, para evitar el contagio, no pueden estar cerca de las personas enfermas. Infunde confianza a quienes viven en el temor de un futuro incierto y de las consecuencias en la economía y en el trabajo.
Madre de Dios y Madre nuestra, implora al Padre de misericordia que esta dura prueba termine y que volvamos a encontrar un horizonte de esperanza y de paz. Como en Caná, intercede ante tu Divino Hijo, pidiéndole que consuele a las familias de los enfermos y de las víctimas, y que abra sus corazones a la esperanza.
Protege a los médicos, a los enfermeros, al personal sanitario, a los voluntarios que en este periodo de emergencia combaten en primera línea y arriesgan sus vidas para salvar otras vidas. Acompaña su heroico esfuerzo y concédeles fuerza, bondad y salud.
Permanece junto a quienes asisten, noche y día, a los enfermos, y a los sacerdotes que, con solicitud pastoral y compromiso evangélico, tratan de ayudar y sostener a todos.
Virgen Santa, ilumina las mentes de los hombres y mujeres de ciencia, para que encuentren las soluciones adecuadas y se venza este virus.
Asiste a los líderes de las naciones, para que actúen con sabiduría, diligencia y generosidad, socorriendo a los que carecen de lo necesario para vivir, planificando soluciones sociales y económicas de largo alcance y con un espíritu de solidaridad.
Santa María, toca las conciencias para que las grandes sumas de dinero utilizadas en la incrementación y en el perfeccionamiento de armamentos sean destinadas a promover estudios adecuados para la prevención de futuras catástrofes similares.
Madre amantísima, acrecienta en el mundo el sentido de pertenencia a una única y gran familia, tomando conciencia del vínculo que nos une a todos, para que, con un espíritu fraterno y solidario, salgamos en ayuda de las numerosas formas de pobreza y situaciones de miseria. Anima la firmeza en la fe, la perseverancia en el servicio y la constancia en la oración.
Oh María, Consuelo de los afligidos, abraza a todos tus hijos atribulados, haz que Dios nos libere con su mano poderosa de esta terrible epidemia y que la vida pueda reanudar su curso normal con serenidad.
Nos encomendamos a Ti, que brillas en nuestro camino como signo de salvación y de esperanza. 
¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María! Amén.

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CARTA DEL SANTO PADRE FRANCISCO
A TODOS LOS FIELES PARA EL MES DE MAYO DE 2020

Queridos hermanos y hermanas:
Se aproxima el mes de mayo, en el que el pueblo de Dios manifiesta con particular intensidad su amor y devoción a la Virgen María. 
En este mes, es tradición rezar el Rosario en casa, con la familia. 
Las restricciones de la pandemia nos han “obligado” a valorizar esta dimensión doméstica, también desde un punto de vista espiritual.
 Por eso, he pensado proponerles a todos que redescubramos la belleza de rezar el Rosario en casa durante el mes de mayo.
Ustedes pueden elegir, según la situación, rezarlo juntos o de manera personal, apreciando lo bueno de ambas posibilidades. 
Pero, en cualquier caso, hay un secreto para hacerlo: la sencillez; y es fácil encontrar, incluso en internet, buenos esquemas de oración para seguir.
Además, les ofrezco dos textos de oraciones a la Virgen que pueden recitar al final del Rosario, y que yo mismo diré durante el mes de mayo, unido espiritualmente a ustedes. Los adjunto a esta carta para que estén a disposición de todos.
Queridos hermanos y hermanas: 
Contemplar juntos el rostro de Cristo con el corazón de María, nuestra Madre, nos unirá todavía más como familia espiritual y nos ayudará a superar esta prueba. Rezaré por ustedes, especialmente por los que más sufren, y ustedes, por favor, recen por mí. Les agradezco y los bendigo de corazón.
Roma, San Juan de Letrán, 25 de abril de 2020
Fiesta de san Marcos, evangelista

Francisco

lunes, 6 de abril de 2020

Con los pies calzados con el Evangelio (cf. Ef 6,15) #QuedateEnCasa


Path Rocha (USA, 1959 – viviente), Dance Sister Dance


Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo Según san Juan 
(12, 1 – 11)

Seis días antes de la Pascua, Jesús volvió a Betania, donde estaba Lázaro, al que había resucitado. 2 Allí le prepararon una cena: Marta servía y Lázaro era uno de los comensales. 3

María, tomando una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, ungió con él los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. La casa se impregnó con la fragancia del perfume. 

Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dijo:
«¿Por qué no se vendió este perfume en trescientos denarios para dárselos a los pobres?».
Dijo esto, no porque se interesaba por los pobres, sino porque era ladrón y, como estaba encargado de la bolsa común, robaba lo que se ponía en ella. Jesús le respondió: 
«Déjala. Ella tenía reservado este perfume para el día de mi sepultura. A los pobres los tienen siempre con ustedes, pero a mí no me tendrán siempre». 
Entre tanto, una gran multitud de judíos se enteró de que Jesús estaba allí, y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado. 10 Entonces los sumos sacerdotes resolvieron matar también a Lázaro,11 porque muchos judíos se apartaban de ellos y creían en Jesús a causa de él.

🙏🙏🙏

El día siguiente haber acompañado Jesús en su entrada triunfal en Jerusalén y, al mismo tiempo, el día siguiente haber escuchado una primera vez el cruel relato de su pasión la Iglesia non invita contemplar el tierno gesto de una mujer que – recibiendo a Jesús en su casa – le unge los pies. 
Era costumbre en el mundo antiguo recibir el huésped lavando su pies sucios por el camino y muchas veces heridos. No es esto lo que María hace. Esto ya había acontecido, Jesús ya estaba en la casa sentado a comer con los compañeros de aquella comida. 
Lo que María hace es un gesto totalmente gratuito. Judas no entiende, Jesús lo entiende muy bien. El perfume que María utiliza era un ahorro. No deja a Jesús algo de poco valor sino lo mejor que tiene. Ella que en otra pagina del Evangelio había escuchado el maestro decirle que había elegido la mejor parte que no les será quitada (Lc 10, 42) una vez mas es confirmada por Jesús en su gesto generoso. Su gesto tiernamente femenino despreciado por Judas es valorado por Jesús y se transforma en un icono del Evangelio mismo. El Evangelio es anuncio del amor de Dios que estamos llamados a imitar. María lo entendió y lo vivió, Judas lo rechazó. 
Les dejo como comentario una pintura de Path Rocha


una señora se calza sola imaginamos por como viste y lo que le rodea para ir a un baile. 
En el cuento de la Cenicienta es un príncipe que calza la pobrecita para que llegue a ser princesa. Jesús – príncipe de la paz – se deca descalzar por María para que sus píes sean aliviados pero, al mismo tiempo, elogiando María la hace apta a calzarse y caminar por si sola porque el Maestro no lo tendremos siempre pero sí a alguien que necesita el aliento para que sus pasos no flaqueen o se fe no desfallezca como tristemente pasará a Judas. 
Mejor terapia en contra todo machismo es Jesús que elogia a María no Judas que la critica.