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domingo, 10 de mayo de 2020

HOMILÍA: quinto Domingo de Pascua (Juan 14, 1 - 12)


En doce versículos tomados de los discursos de adiós pronunciados por Jesús en la ultima cena, en doce versículos, doce veces aparece la palabra Padre: once veces en los labios de Jesús, una vez en el pedido de Felipe. El domingo que vivimos nos invita a contemplar la paternidad de Dios. 

Pasamos por arriba dos criticas a la paternidad de Dios – tan central en el anuncio de Jesús – dos criticas que tanto espacio tuvieron en el ultimo siglo. 

Primera critica: decir que Dios es padre no excluye que sea al mismo tiempo madre. Ya el profeta Isaias lo había entendido muy bien: ¿Se olvida una madre de su criatura, no se compadece del hijo de sus entrañas? ¡Pero aunque ella se olvide, yo no te olvidaré! (Is 49,15). Y muchas otras citas confirmarían cuanto no falte la imagen materna para hablar sobre Dios. 

Segunda critica: tristemente no faltan ejemplos malos de padres que por lo tanto hacen el título “padre” algo por si mismo dudoso. A esta critica aún mas fuerte que la primera podemos responder haciendo nuestro el deseo del apóstol Felipe: cuando decimos Padre para dirigirnos a Dios mucho mas que nuestras ideas e imágenes de padre que – por cuanto buenas – son limitadas, debemos mirar al Padre-Dios así como Jesús lo anunció y lo testimonió en su experiencia de hijo. Recuerdo en el año jubilar del Santuario – hace dos años – cuando recibimos la visita de la hermana Doría Schilkmann (estudiosa de la historia del padre José Kentenich y del movimiento de Schoenstat) en el encuentro personal que tuve con ella me había aclarado como la insistencia pastoral del padre José sobre la paternidad de Dios tenía una de sus motivaciones en contrastar estas ideas criticas a la paternidad misma y mas en general al progenitor identificado por tantos como el culpable por todas las dificultades de la persona. El deseo de Felipe corrige este riesgo. Llamar a Dios: padre no es proyectar en él nuestras vivencia limitada de paternidad sino aprender que significa ser padre. A quien vive la paternidad natural o espiritual Jesús recuerda que el ejemplo y modelo a seguir es el Padre del cielo, el Padre como Jesús mismo lo reveló: Felipe... el que me ha visto, ha visto el Padre. 

Hechas estas premisas me gustaría en este domingo caminar por las once menciones que Jesús hace del Padre-Dios y de cada una rescatar un rasgo del Padre bueno que está en cielo para que lo contemplemos en la oración: 

PRIMERA: en la casa de mi Padre hay muchas habitaciones: el Padre-Dios es generoso, las habitaciones de su morada son muchas y en esta morada Él se pasa el tiempo esperándonos. Puede ser una florecilla pero guardo en la memoria un cuento para la catequesis en el cual un niño de catequesis pregunta al párroco que hizo Dios desde la eternidad hasta el día en que creó el mundo... el buen cura respondió: nos esperó ya amándonos.

SEGUNDA MENCIÓN: nadie va al Padre sino por mi. El camino al Padre-Dios y a su morada con muchas habitaciones es Jesus. Jesús es el camino, el compañero en el camino mismo y va por adelantado – como el pastor sobre que escuchamos el pasado domingo – va por adelantado para esperarnos en la morada de muchas habitaciones junto con el Padre. Conocer a Jesús es conocer el camino, es conocer la guía en el camino es conocer el destino. 

Por eso Jesús dice: Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. (TERCERA MENCIÓN).

Sigue el pedido de Felipe que ya recordamos: Señor, muéstranos al padre y eso nos basta. 
A este pedido Jesús contesta con la que me gustaría pensar una letanía de la paternidad de Dios: 
el que me ha visto ha visto el Padre (4)
o sea conocemos al Padre conociendo la vivencia como hijo de Jesús.

¿Como dices: muéstranos al Padre? (5) o sea el Padre es revelado por Jesús... 

Pero esto no dice lo bastante. Jesús no es solamente el medio de comunicación del Padre sino quien está en el Padre (6) como el Padre está en Él (7). Con la proclamación de esta reciproca presencia del Padre en el Hijo y del Hijo Jesús en el Padre llegamos a las sexta y séptima mención del Padre. Sabemos como en la mentalidad judía el séptimo lugar indicaba la plenitud: la plenitud de la revelación del Padre-Dios es su presencia en Jesús, Jesús el Hijo eternamente presente en el Padre. Otra imagen de catequesis que siempre me ayudó a entender esto: un espejo que reflejara a si mismo o reflejara un otro espejo a poco serviría. Jesús – a revés – es un espejo tan fiel de la paternidad de Dios que el Padre mismo se complace por tanta fidelidad. 

Pasando esta cumbre Jesús confirma que sus palabras son las palabras del Padre (octava mención). 

Un Padre que habita en Jesús (9), está en Jesús (10) y deja que Jesús esté en el Padre mismo (10). 

Para que esta unidad aparezca aún mas clara hay una otra expresión propia de la lógica cultural de Jesús, de Felipe, de Juan autor del Evangelio y de la primera Iglesia que recibió su libro: Las palabras que digo no son mías: el Padre (8) que habita en mi es el que hace las obras. Es la octava mención la que pasa desde la plenitud del 7 al infinito pero al mismo tiempo hay – por lo menos a nuestro oídos – algo desentonado. Jesús habla (palabras... no ...suyas) y el Padre que habita en Él hace... obras. La palabra de Jesús es la obra del Padre. ¿Que significa? Podríamos quedar en una explicación histórica recordando el grande valor que tenía la palabra en el mundo antiguo. La palabra era lo que hoy son los contratos, los títulos de propiedad o crédito, las cartas poder y cuanto mas. En la cultura del Evangelio la palabra no era algo que el viento llevaba sino algo que genera lo que significa. Pero al mismo tiempo nos dice que Jesús no es sencillamente el mensajero del Padre. Con una imagen moderna diríamos el parlante que trasmite un mensaje de otro. Sino Jesús es la palabra mismo del Padre-Dios, en Él, en su vida concreta Dios habla: habla en lo que anuncia, habla en lo que hace, habla en lo que vive, habla en lo que sufre. 

La referencia a la obra de Dios que es Jesús nos devuelve al misterio de la Pasqua que estamos celebrando. Por medio de su pasión y muerte Jesús va, llega, vuelve al Padre-Dios. Se adelanta a nosotros para que el camino quede claro. 

Yo me voy al Padre. Mención doce y cierre de la pagina. 

Buen viaje al Padre Jesús... cuida la morada con muchas habitaciones nosotros te seguimos... acompáñanos. 

domingo, 12 de abril de 2020

#QuedateEnCasa - La oración es nuestra vigilia en espera de la luz (homilía en la Pascua)


Domingo de Pascua
(12 de abril de 2020)
Mt 28, 1 – 10.

Sería demasiado fácil este año pedir al Angel de la resurrección que grite un poco mas fuerte sus primeras palabras: No teman... 

Sería demasiado fácil y nos haría cerrar los oídos a los que sigue. 

Primero. El Angel nos recuerda que estamos en búsqueda: yo se que ustedes buscan a Jesús, el Crucificado. No hay que apagar nunca esta búsqueda. Siempre hay el riesgo de considerarla ya cumplida. 

Podemos decir que este año la Pascua llega como una invitación a seguir nuestro camino con Jesús que como sabemos, por como sigue el relato de San Mateo, será por las faldas de una montaña (Mt 28, 16), un otro camino a subirse, una otra calle cuesta arriba. 
Creer en la Resurrección no ahorra a los discípulos una nueva subida, un nuevo camino empinado. Seguramente no tendrá las características del Golgota. No tanto porque no habrá que sufrir sino porque se podrá enfrentar seguros que Jesús nos adelantó, que conoce cual son los pasos mas sufridos, que nos alienta reavivando constantemente la esperanza. En las próximas semanas por el bien de cada uno y de todos seguiremos en la lucha contra el contagio. Podríamos vivir esto como un bajón o a revés sentir que es una nueva etapa como la montaña de Galilea donde Jesús resucitado convoca nuevamente su discípulos. 

Pedimos en esta Pascua diferente la gracia de la perseverancia. 

¿Qué perseverancia nos pide Jesús Resucitado? 

Cada uno puede y debe encontrar su respuesta. Me atrevo a sugerirle lo que siento que este año está diciéndonos. 
Dice Jesús anunciando la resurrección que las almas de los que mueren y resucitan en Dios son como la ángeles... porque han resucitado (Lc 20,37).
Si los santos son como Angeles me siento autorizado a pensar que hay santos de la guarda. Creo que Jesús en estos días me envió dos santos de la guarda para confirmar mi fe en la subida de esta montaña del aislamiento. Ellos me sugirieron la respuesta a la pregunta: ¿Que perseverancia nos pide Jesús Resucitado? 

El primer santo de la guarda es san Juan de la Cruz que en su Oración del alma enamorada famosa por recordarnos que A la tarde te examinarán en el amor;... el mismo santo nos recuerda: 

Mira que no te entristezcas de repente de los casos adversos del siglo, pues que no sabes el bien que traen consigo ordenado en los juicios de Dios para el gozo sempiterno de los escogidos. 

En la renovación de la profesión de fe a la cual nos invita la Pascua les invito a repetir nuestra confianza que – a pesar de los casos adversos – Dios está preparando un bien...sempiterno. 
San Juan de la Cruz me alcanzó ya en la Semana Santa. 

El segundo santo de la guarda ya desde el comienzo de la epidemia es san Pablo VI. Hoy me amparo en un su enseñanza sobre la oración entendida como búsqueda. Así enseñaba el santo papa: 

El encuentro con Dios puede acontecer como, donde y cuando Él quiere. Conocemos sus gustos sobre nuestra parte: deseo, búsqueda, oración. La oración es nuestra vigilia en espera de la luz. (12/12/1973).

La oración es nuestra vigilia. La Pascua siempre es vigilia, siempre es espera, siempre es esperanza. Vivámoslo así en oración... oración en espera. 

Alégrense es el saludo de Jesús resucitado. Debemos admitir que este año cuesta un poco mas. Pero la alegría cristiana no es solamente gozo y risa, la alegría es – decía Tomás de Aquino - dilatación de la amplitud del corazón. 

Hoy Jesús resucitado nos invita con el único medio que por ahora nos queda: la oración. Jesús resucitado nos invita a dilatar nuestros corazones para que ninguno se sienta excluido del anuncio de consolación: a pesar que queden montañas para subir el destino es el gozo sempiterno de los Resucitados. 

La oración es nuestra vigilia en espera de la luz.

La oración SEA nuestra vigilia en espera de la luz.

viernes, 10 de abril de 2020

#QuedateEnCasa - VIERNES SANTO ¿Quién soy yo para que Cristo muera por mí?


Entre las muchas palabras de este Viernes Santo pasado en las casas le dejo la reflexión ecrita por una persona detenida comentando la septima estación del Via Crucis (Jesús cae por segunda vez). 
La misma fue leída en el Vía Crucis rezado por el papa Francisco en Roma en la plaza de san Pedro desierta. 

Cuando pasaba delante de una cárcel, miraba para otro lado: “Bueno, yo no acabaré nunca ahí dentro”, me decía a mí mismo. Las veces que la miraba respiraba tristeza y oscuridad, me parecía que pasaba junto a un cementerio de muertos vivientes. Un día acabé entre rejas, junto con mi hermano. Como si no fuera suficiente, también conduje allí dentro a mi padre y a mi madre. La cárcel, que era para mí como un país extranjero, se convirtió en nuestra casa. En una celda estábamos nosotros, los hombres, en otra nuestra madre. Los miraba, sentía vergüenza de mí mismo, ya no podía llamarme hombre. Están envejeciendo en la prisión por mi culpa. 
Caí en tierra dos veces. La primera cuando el mal me cautivó y yo sucumbí. Traficar con droga, en mi opinión, valía más que el trabajo de mi padre, que se deslomaba diez horas al día. La segunda fue cuando, después de haber arruinado a la familia, empecé a preguntarme: 
¿Quién soy yo para que Cristo muera por mí?”. 
El grito de Jesús —«Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen»— lo leo en los ojos de mi madre, que asumió la vergüenza de todos los hombres de la casa para salvar a la familia. Y tiene el rostro de mi padre que se desesperaba de manera escondida en la celda. Sólo ahora soy capaz de admitirlo; en aquellos años no sabía lo que hacía. Ahora que lo sé, con la ayuda de Dios estoy intentando reconstruir mi vida. Lo debo a mis padres, que años atrás subastaron nuestras cosas más queridas porque no querían que estuviese en la calle. Lo debo sobre todo a mí mismo, pues la idea de que el mal siga controlan- do mi vida es insoportable. Esto se ha convertido en mi vía crucis


Jesús decía: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen». Hicieron lotes con sus ropas y los echaron a suerte (Lc23,34). 

Señor Jesús, estás otra vez caído por tierra, fatigado por mi apego al mal, por mi miedo a no lograr ser una persona mejor. Con fe nos dirigimos a tu Padre y le pedimos por todos los que todavía no han podido huir del poder de Satanás, del atractivo de sus obras y de sus mil formas de seducción.

jueves, 9 de abril de 2020

Homilía en la Misa en la cena del Señor (Jueves Santo)


 

Jueves Santo (S. Misa en la cena del Señor)
(9 de abril de 2020)
Juan 13, 1 – 15

Empezamos este tríduo pascual diferente contemplando los tres regalos que Jesús en este día nos renueva: 1) el mandamiento del amor, 2) su presencia en la Eucaristía, 3) el sacerdocio para que su herencia se mantenga viva. 
Uno de los proverbios bíblico reza: 
Hay tres cosas de paso majestuoso y cuatro que caminan con elegancia:
el león, el más fuerte entre los animales, que no retrocede ante nada; 
el gallo vigoroso, o el chivo,
y el rey al frente de su regimiento.(Proverbios 30, 29 – 31) 
Caminamos entre los regalos del Jueves Santo guiados por la sabiduría del pueblo de Jesús. 
1) Majestuoso es el león por su fuerza como majestuoso es Jesús que no se asusta delante de su pasión sino la transforma en una herramienta de amor, mejor un amor hasta el fin. 
Majestuoso es Jesús que – como el león no retrocede ante nada ni ante las suciedades de su discípulos, ni delante de sus rechazo, ni delante de sus pecados. Jesús que no retrocede ante nada lava los píes de los doce, doblega la resistencia de Pedro, perdona de la cruz a todos los que colaboran en su muerte.
Jesús que no retrocede ante nada no retrocede en aquella noche oscura de su entrega, no retrocede con su predicación. Mientras a su alrededor crece maldad anuncia y pide amor: les he dado el ejemplo. 

2) Majestuoso es – según el sabio de Israel – el gallo vigoroso o el chivo. Dos animales muy diferentes. El chivo nos recuerda los sacrificios de la Antigua Alianza. Por cuanto en la cena pascual se consumía un cordero, un chivo se ofrecía en el lugar mas santo del templo de Jerusalén para pedir el perdón de los pecados. La sangre del cordero pascual había protegido las casas del pueblo perseguido, la sangre del chivo una y otra vez en los siglos lavará las culpas. En Jesús las dos funciones se unen: Jesús es cordero y chivo: es protección y perdón, es aliento en la lucha contra el mal y consolación en el fracaso. Cuanto sentimos necesario esto en estos días difíciles. Cuanto es necesario que Jesús nos proteja pero al mismo tiempo nos aliente y cuanto sentimos necesario que sea Él nuestra esperanza en el ansia de la epidemia. La Eucaristía – la presencia de Jesús en pan y vino de la Misa – guarda este misterio. Jesús está: el pan es su cuerpo, el vino es su sangre – escuchamos en cada Misa – pero al mismo tiempo Jesús nos convoca a ser mejores imitándolo: hagan esto en conmemoración mía. Al mismo nivel del chivo por el sabio de Israel es majestuoso el gallo vigoroso. Cuando Jesús retoma esta imagen la vuelve femenina: ¡Cuántas veces quisereunir a tus hijos, como la gallina reúne bajo sus alas a los pollitos, y tú no quisiste! (Mt 23, 37). Escuchamos el drama de esta frase pero al mismo tiempo la ternura. Jesús utiliza rasgos maternales para hablar de su deseo de salvar a todos. La madre cuanto el padre protege, una madre cuanto el padre se preocupa por el alimento de los hijos, una madre muchos mas que un padre tiene herramienta e innata sabiduría para que la comida sea bastante, saludable y rica. La Eucaristía es todo esto: es sustento, es promesa de vida que continua hasta llegar a ser eterna, es anticipo de la dulzura del cielo. 

3) Majestuoso – por fin – es el rey frente de su regimiento. Por cuanto majestuoso un rey no basta a si mismo sino necesita que su pueblo colabore con él para el bien de todos. Sobre todo necesita de la colaboración de los mas fuertes y valientes que lo acompañen como regimiento en los momentos mas difíciles. Así hizo Jesús en su ultima cena convocando a sus apóstoles y por medio de ellos a muchos mas en continuar su obra. Entre las tantas formas de colaborar con Jesús contemplamos hoy el sacerdocio y rezamos por los sacerdotes. Háganlo con generosidad.
  • Rueguen por su fidelidad, rueguen por su coherencia, rueguen por su felicidad. 
  • Imploren el Padre misericordioso por los muchos que traicionan las promesas hechas, por los que dan escándalo, por los que se acomodan, por los que pierden la valentía o el entusiasmo del comienzo. 
  • Recen por nuevas vocaciones al sacerdocio. Rezamos por Luciano que con Federico y otros jóvenes de nuestro país y de todo el mundo está preparandose a pronunciar su sí y al mismo tiempo pedimos nuevas y mas vocaciones y pedimos que los jóvenes tengan la valentía para decir sí. 
  • Agradezcan por los sacerdotes que encontraron en su vida y por la gracia de Dios que por medio ellos recibieron.
  • Por fin rueguen por mi que tengo la tarea de sacerdote en nuestra parroquia. El pasado año recordaba una invitación del papa Benedicto XVI que animaba los sacerdotes a rezar por su pueblo: “el coloquio personal con Cristo es una prioridad pastoral fundamental.... es precisamente rezar la “profesión del párroco”. Decía en 2010 el Papa emérito. Un año después estamos acá celebrando la Pascua extrañando tantos hermanos pero confiando que los alcanzamos solamente con la oración. 

Jesús – león, gallo o chivo, rey – está entre nosotros por medio de la Eucaristía. Tenemos la dicha de recibirla y sabemos cuantos hermanos nuestros no están pudiendo. La Iglesia de nuestro país soñaba un año eucarístico y se encuentra a cruzar un tiempo largo sin compartir como desearíamos el pan de la vida eterna. Pedimos al Señor Jesús realmente presente que despierte un renovado deseo de Él.
A las imágenes del león del gallo o chivo permítanme sumar una ultima: el pelicano bueno. La pelicano cuando está en apuro por no tener comida por los polluelos se hiere el pecho con su pico y los alimentas con su sangre. La sabiduría de la naturaleza esconde el misterio de Dios. Creo Señor que tu pasión este año se llama coronavirus, tus azotes los dolidos golpe de tos, tu corona de espinas los caños médicos de cuidado intensivo, tu soledad el aislamiento a lo cual estamos condenado. Levanta con nosotros esta cruz Señor y con tu sangre sálvanos. 



RENOVACIÓN DE LAS
PROMESAS SACERDOTALES

Todos los años en la Misa Crismal los sacerdotes renuevan las promesas hechas el día de su Ordenación. Este año la celebración no se llevó a cabo. 
Quiero ahora frente a Jesús presente en la Santa Eucaristía renovar personalmente y públicamente las promesas de mi Ordenación Sacerdotal. 
No está el Obispo a escucharlas en Persona de Cristo pero están ustedes en persona de toda la Santa Iglesia. Rueguen a Dios por el santo padre Francisco, por nuestro obispo Carlos y por todos lo Obispos, por todos los hermanos presbiterios y diáconos de nuestra Diocesis y de todo el mundo, por Luciano que con Federico y los demás seminarista del país y del mundo está preparándose al sacerdocio. 

Jesús, sumo y eterno sacerdote del “Dios de la vida y de la muerte”(Pablo VI, 13/5/1978),
Quiero renovar las promesas que hice ante el Obispo y ante el pueblo santo de Dios.
Quiero unirme y configurame más fuertemente a Ti renunciando a mi mismos y reafirmando la promesa de cumplir los sagrados deberes que, por amor a Ti, acepté gozoso el día de mi ordenación para el servicio de la Iglesia. 
Deseo permanecer fiel dispensador de los misterios de Dios en la celebración eucarística y en las demás acciones litúrgicas, y desempeñar fielmente el ministerio de la predicación como seguidor tuyo, sin pretender los bienes temporales, sino movidos únicamente por el celo de las almas.” 
(Ritual Misa Crismal)
Renuevo además mi compromiso de “perseverar en el mandato de orar sin desfallecer” (Ritual Ordenación) con tu pueblo y por tu pueblo. 
Confirma la obra que empezaste en mi llevándola a su cumplimiento, hazme cociente de lo que realizo, fortaléceme para imitar lo que celebro. (Cursiva desde Ritual de Ordenación: formula de entrega de pan y vino)
Conforma mi vida con el misterio de la cruz del Señor (Cursiva desde Ritual de Ordenación: formula de entrega de pan y vino)
hasta el encuentro final contigo, amado, esperado, bendito por los siglos” (Pablo VI, oración te necesitamos). AMEN. 



miércoles, 8 de abril de 2020

#QuedateEnCasa y reza por los Sacerdotes...


Todos los años en la Misa Crismal los sacerdotes renuevan las promesas hechas el día de su Ordenación. 

Este año la celebración no se llevó a cabo. 

Rueguen a Dios por el santo padre Francisco, 

por nuestro obispo Carlos y por todos lo Obispos, 

por todos los hermanos presbiterios y diáconos de nuestra Diocesis y de todo el mundo, 

por Luciano que con Federico y los demás seminarista del país y del mundo está preparándose al sacerdocio

y rueguen también por mí. 



Se busca por la Iglesia 
un presbítero (cura) capaz de renacer en el Espíritu cada día. 

Se busca por la Iglesia un hombre 
sin miedo del mañana,
sin miedo del hoy,
sin remordimientos por el pasado.

Se busca por la Iglesia un hombre
que no tenga miedo en cambiar,
que no cambie por el gusto de hacerlo,
que no hable por el gusto de hacerlo.

Se busca por la Iglesia un hombre que sepa vivir con los demás 
trabajar juntos,
llorar juntos,
reír juntos,
amar juntos, 
soñar juntos.

Se busca por la Iglesia un hombre
capaz en perderse sin sentirse desfallecer,
ponerse dudas sin perder la fe,
llevar paz donde hay inquietud y inquietud donde hay paz. 

Se busca por la Iglesia un hombre
que sepa utilizar las manos para bendecir, 
e indicar el camino para seguir.

Se busca por la Iglesia un hombre
sin muchos medios,
pero que tenga mucho que hacer,
un hombre que en las crisis no busque otro trabajo,
sino como trabajar mejor.

Se busca por la Iglesia un hombre
que encuentre su libertad en vivir y servir 
y no en hacer los que se le antoja.

Se busca por la Iglesia un hombre
que tenga nostalgia de Dios, 
que tenga nostalgia de la Iglesia,
nostalgia de la gente,
nostalgia de la pobreza de Jesús,
nostalgia de la obediencia de Jesús. 

Se busca por la Iglesia un hombre 
que no entrevere la oración con las palabras pronunciada por costumbre,
la espiritualidad con los sentimientos, 
el llamado con el interés, 
el servicio con el acomodarse.

Se busca por la Iglesia un hombre 
capaz de morirse por la misma, 
ma aún capaz de vivir por la Iglesia, 
un hombre capaz de llegar a ser ministro de Cristo, 
profeta de Dios, un hombre que hable con su vida.

Se busca por la Iglesia un hombre. 

(Cremona (Italia) 1890 – 1959)


martes, 7 de abril de 2020

#QuedateEnCasa - Reza para que nadie caiga como Judas.



Evangelio de Nuestro Señor Jesúcristo según san Juan

(13, 21 – 33. 36 – 38)

Después de decir esto, Jesús se estremeció y manifestó claramente: 

«Les aseguro que uno de ustedes me entregará».
Los discípulos se miraban unos a otros, no sabiendo a quién se refería. Uno de ellos –el discípulo al que Jesús amaba– estaba reclinado muy cerca de Jesús. Simón Pedro le hizo una seña y le dijo: 
«Pregúntale a quién se refiere».
El se reclinó sobre Jesús y le preguntó: 
«Señor, ¿quién es?».
Jesús le respondió: 
«Es aquel al que daré el bocado que voy a mojar en el plato». 
Y mojando un bocado, se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote. En cuanto recibió el bocado, Satanás entró en él. Jesús le dijo entonces: 
«Realiza pronto lo que tienes que hacer». 
Pero ninguno de los comensales comprendió por qué le decía esto. Como Judas estaba encargado de la bolsa común, algunos pensaban que Jesús quería decirle: «Compra lo que hace falta para la fiesta», o bien que le mandaba dar algo a los pobres. Y en seguida, después de recibir el bocado, Judas salió. Ya era de noche.
Después que Judas salió, Jesús dijo: 
«Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en él. Si Dios ha sido glorificado en él, también lo glorificará en sí mismo, y lo hará muy pronto. Hijos míos, ya no estaré mucho tiempo con ustedes. Ustedes me buscarán, pero yo les digo ahora lo mismo que dije a los judíos: «A donde yo voy, ustedes no pueden venir».
Simón Pedro le dijo: 
«Señor, ¿a dónde vas?».
Jesús le respondió: 
«Adonde yo voy, tú no puedes seguirme ahora, pero más adelante me seguirás».
Pedro le preguntó:
«¿Por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti».
Jesús le respondió: 
«¿Darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces».

Judas quedará para siempre un misterio. Nunca se entenderán hasta el final las razones de su gesto. 

Sobresale en la pagina de hoy el gesto de Jesús que con Judas comparte el mismo plato y hasta le alcanza un bocado como el extremo intento de convertirlo. A revés Judas se deja dominar por el Tentador. 
En la pagina de las tentaciones de Jesús (Mt 4, 1 - 11) con la cual comenzamos la Cuaresma el Tentador empieza a probar Jesús por el hambre. Algo por si mismo bueno porque el hambre es deseo de vida, es deformada por el Tentador en un gesto de violencia. 
En la última cena Jesús intenta disuadir Judas de su proyecto violento y lo hace compartiendo comida. Judas no tiene la fuerza de Jesús y sigue en sus proyectos malos.
  

En estos días de cuarentena uno de los dramas que está saliendo en muchos lados es la violencia domestica. Allá donde se comparte el plato (la casa, el hogar) muchas veces se desata violencia. No olvidamos, en estos días en los cuales desde nuestras casas acompañamos a Jesús en su pasión, no olvidamos rezar también por este drama. 
Les dejo una oración escrita por una hermana de otra Iglesia que encuentro oportuna. 



lunes, 6 de abril de 2020

SAGRADO TRIDUO PASCUAL EN TIEMPO DE COVID-19. Oraciones en CASA #QuedateEnCAsa




Con el deseo de ayudar a vivir estos días Santos, 
y sabiendo que para muchos serán jornadas difíciles por no poder celebrar como lo hacemos habitualmente, 
es que el Departamento de Liturgia 
de la Conferencia Episcopal del Uruguay, 
ha elaborado este subsidio. 
Es muy importante destacar que no pretende,
 bajo ningún concepto, 
sustituir las celebraciones litúrgicas, 
más bien, quiere ayudar a profundizar 
en la oración y la vivencia de la Semana Santa.
Mons. Luis Eduardo González. Presidente del Departamento de Liturgia.

Quien deseara compartir en una comunidad virtual algunas de las oraciones propuestas por nuestros Obispos proponemos un calendario de REUNIONES VIRTUALES por medio de la herramienta ZOOM.US

Estas REUNIONES VIRTUALES no serán transmisiones sino un espacio digital donde REZAREMOS JUNTOS. 

CALENDARIO EN LOS DÍAS SANTOS

Miércoles 8 de abril 18,30 horas
S. Rosario (horario acostumbrado en Colonia Valdense) 

Jueves 9 de abril 19,30 horas 
Oración en la noche del Jueves Santo  (p. 6)
preparándonos a seguir la celebración presidida por nuestro Obispo. 

Viernes Santo 10 de abril 8,30 horas - Laudes (p. 11)

Viernes Santo 10 de abril 18,30 horas - S. Rosario (p. 17)
preparándonos a seguir la celebración presidida por nuestro Obispo.

Sábado Santo 11 de abril 8,30 horas - Laudes (p. 27)




ID de reunión: 777 441 1069

Contraseña: 4335 (telefono de la parroquia)

Con los pies calzados con el Evangelio (cf. Ef 6,15) #QuedateEnCasa


Path Rocha (USA, 1959 – viviente), Dance Sister Dance


Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo Según san Juan 
(12, 1 – 11)

Seis días antes de la Pascua, Jesús volvió a Betania, donde estaba Lázaro, al que había resucitado. 2 Allí le prepararon una cena: Marta servía y Lázaro era uno de los comensales. 3

María, tomando una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, ungió con él los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. La casa se impregnó con la fragancia del perfume. 

Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dijo:
«¿Por qué no se vendió este perfume en trescientos denarios para dárselos a los pobres?».
Dijo esto, no porque se interesaba por los pobres, sino porque era ladrón y, como estaba encargado de la bolsa común, robaba lo que se ponía en ella. Jesús le respondió: 
«Déjala. Ella tenía reservado este perfume para el día de mi sepultura. A los pobres los tienen siempre con ustedes, pero a mí no me tendrán siempre». 
Entre tanto, una gran multitud de judíos se enteró de que Jesús estaba allí, y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado. 10 Entonces los sumos sacerdotes resolvieron matar también a Lázaro,11 porque muchos judíos se apartaban de ellos y creían en Jesús a causa de él.

🙏🙏🙏

El día siguiente haber acompañado Jesús en su entrada triunfal en Jerusalén y, al mismo tiempo, el día siguiente haber escuchado una primera vez el cruel relato de su pasión la Iglesia non invita contemplar el tierno gesto de una mujer que – recibiendo a Jesús en su casa – le unge los pies. 
Era costumbre en el mundo antiguo recibir el huésped lavando su pies sucios por el camino y muchas veces heridos. No es esto lo que María hace. Esto ya había acontecido, Jesús ya estaba en la casa sentado a comer con los compañeros de aquella comida. 
Lo que María hace es un gesto totalmente gratuito. Judas no entiende, Jesús lo entiende muy bien. El perfume que María utiliza era un ahorro. No deja a Jesús algo de poco valor sino lo mejor que tiene. Ella que en otra pagina del Evangelio había escuchado el maestro decirle que había elegido la mejor parte que no les será quitada (Lc 10, 42) una vez mas es confirmada por Jesús en su gesto generoso. Su gesto tiernamente femenino despreciado por Judas es valorado por Jesús y se transforma en un icono del Evangelio mismo. El Evangelio es anuncio del amor de Dios que estamos llamados a imitar. María lo entendió y lo vivió, Judas lo rechazó. 
Les dejo como comentario una pintura de Path Rocha


una señora se calza sola imaginamos por como viste y lo que le rodea para ir a un baile. 
En el cuento de la Cenicienta es un príncipe que calza la pobrecita para que llegue a ser princesa. Jesús – príncipe de la paz – se deca descalzar por María para que sus píes sean aliviados pero, al mismo tiempo, elogiando María la hace apta a calzarse y caminar por si sola porque el Maestro no lo tendremos siempre pero sí a alguien que necesita el aliento para que sus pasos no flaqueen o se fe no desfallezca como tristemente pasará a Judas. 
Mejor terapia en contra todo machismo es Jesús que elogia a María no Judas que la critica.