
Entre viernes, sábado y domingo en la Parroquia y en muchas Capillas se llevan a cabo las catequesis de los chicos en edad escolar.
Ahora por lo tanto están suspendidas como las clases.
Los catequistas – misioneros que no se rinden – entre sábado y domingo han armado y enviado una pequeña catequesis a las familias de los chicos para que en las horas largas de estos días no falte un tiempo dedicado a Jesús.
Además de ver un video y compartir en familia el mensaje, los chicos estaban invitados a realizar la manualidad de un corazón que dejara un mensaje de esperanza.
Admiramos la ingenua esperanza de los niños, esperanza al fin.
El video que que anima a la manualidad lleva el título ROTO.
¿Lo que está roto está para tirarse?
Hoy tenemos conciencia que esto es un error.
Hoy desearíamos que todo fuera “retornable” que pueda ser material de una nueva historia.
¿Nuestro corazón roto es retornable?
De una poesía sobre la guerra leída y memorizada en los años de secundaria guardo el recuerdo del ultimo verso:
Mi corazón es el pueblo mas destruido
(G. Ungaretti, San Martín del Carso, 1916).
Gracias a los corazones dibujados por los chicos de catequesis siento que mi corazón roto es retornable... será parte de una nueva historia.
Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto.
(Juan 12, 24)
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